SOY ANA VIÑUELA

Nací en Asturias, en la maravillosa ciudad de Gijón, allá por 1982. Crecí entre mar y verde, algo que, sin saberlo entonces, acabaría marcando mi forma de sentir y de escuchar el mundo.

Según cuenta mi madre, empecé a hablar antes de saber qué significaban las palabras, y a cantar prácticamente al mismo tiempo. No puedo confirmarlo, pero viendo cómo ha ido todo después… algo de razón tenía.

A los 18 años, con más curiosidad que certezas, me fui a Salamanca a estudiar Comunicación Audiovisual. Allí me licencié y me especialicé en locución audiovisual. Fue en el último año de Universidad, durante un curso de teatro y casi sin darme cuenta, cuando empecé a entender que la voz iba a ser algo más que una herramienta. Descubrí que no sólo me interesaba comunicar, sino transmitir, emocionar.

Cuando terminé la Universidad, hice lo que suelo hacer cuando siento curiosidad: me fui. Viví en Los Ángeles, en San Francisco y más tarde en Montevideo, mientras viajaba por muchos otros países del mundo. A la vuelta, regresé a mi tierra para trabajar durante un par de años en la Cadena SER, donde presenté mi propio programa de radio. Ahí confirmé algo importante: comunicar no era sólo algo que me gustara, era algo que necesitaba.

Después de aquello me surgió la oportunidad de montar una banda de pop, El patio de tu casa, con la que grabé varios discos y di más de 100 conciertos por toda España. Cantar siempre ha sido una de mis grandes fuentes de energía, y aquellos años fueron intensos, creativos y muy vivos. Pero, como todo en esta vida, esa etapa se terminó, así que volví a moverme.

Me fui a Madrid para seguir formándome en doblaje y locución y poder alcanzar mis metas profesionales. Así a lo tonto, ya van unos cuantos años dando voz a todo tipo de proyectos, explorando registros, emociones y matices, y disfrutando del privilegio que es vivir poniéndole alma a las palabras de otros.

 

Pero mi espíritu libre me pedía más. Me pedía una vida salvaje, rodeada de naturaleza. Me pedía mar, movimiento y calma. Así que decidí algo importante: adaptar mi vida para poder hacer las tres cosas que más amo: transmitir emociones con mi voz, palear en el mar y viajar.

Hoy vivo de forma nómada. Tengo una furgoneta con dos kayaks en el techo y un estudio portátil desde el que grabo mis trabajos, esté donde esté. Porque cuando una está en su sitio, la voz también lo nota.

Quizá te preguntes por qué te cuento todo esto. La respuesta es sencilla: porque antes que actriz de voz o cantante, soy humana. Escucho, siento y conecto. Y gracias a eso, puedo ser un buen canal para transmitir exactamente lo que tú quieres decir.

Si tú también eres human@… entonces, hablemos.

100% corazón

Kayakera furgonetera

Nivel nómada activado

Animales (todos, gracias)

El mar: todo locura